30 septiembre 2011

Innovar como los Celtics de Bill Russell






Numerosas empresas están tan atrapadas por el ritmo de la competencia que han olvidado un mandato esencial: distinguirse de las demás. Cuanto más duramente compiten, menos diferenciadas se vuelven y más se desdibuja su identidad. Lo que se supone que hay que hacer, las reglas del juego que es necesario cumplir, asfixian la innovación. Sin embargo, los éxitos empresariales resultan más bien excepciones a la regla. Los innovadores saben cambiar las reglas del juego.
Un buen ejemplo son los Boston Celtics de los años 50 y 60. La NBA había cimentado su éxito en elevadas cifras de anotación. A partir de 1956, los Celtics empezaron a basar sus resultados (de la mano de la capacidad atlética de Bill Russell) en la defensa. Ya no se trataba de anotar, sino de defender. Los Celtics ganarían 11 títulos en 13 años y el baloncesto cambió.
Los Celtics nacieron en 1947 pero no consiguieron su primer título hasta 1957. A partir de ahí dominaron la NBA, ganando el "anillo" de campeón ocho veces consecutivas entre 1959 y 1966. En la temporada 1950-1951 empezaron a sumar más victorias que derrotas, pero cayeron en la primera ronda de las finales. Pese a las sucesivas incorporaciones, los Celtics seguían fracasando.
El giro llegó con Bill Russell y Tom Heinsohn en 1956 y el título de 1957. A partir de 1958 el equipo abría su serie histórica de ocho campeonatos consecutivos. En la temporada 1966-67, Bill Russell empezó a combinar funciones de jugador y entrenador, y fue renovando el equipo, consiguiendo también los campeonatos de 1968 y 1969. Era la racha de títulos más larga en la historia del deporte estadounidense.
Bill Russell revolucionó la defensa. Fue un pívot desgarbado y del montón en sus tiempos de high school. Logró una beca para la Universidad de San Francisco, donde creció físicamente y maduró como líder. Red Auerbach, el legendario manager de los Celtics, le contrató. Sus logros individuales fueron muchos, pero era sobre todo un jugador de equipo. Hasta Michael Jordan se le consideraba el mejor jugador de la historia de la NBA.
Fue la defensa y la capacidad de conseguir rebotes de Russell lo que convirtió a los Celtics en equipo ganador durante toda una década. Pero eso no estaba en el manual. Un caso interesante para pensar sobre innovación en comunicación.