13 enero 2015

El precio de la provocación

A veces, las marcas manifiestan una necesidad de atención que parece desesperada. El afán de notoriedad lleva a errores de bulto, con consecuencias demoledoras para la reputación y la confianza. Así ha sucedido con Benetton, Loewe, Desigual y, ahora, American Apparel, como cuenta uno de los blogs de The Economist (5 de enero).
No cabe duda de que hay contenidos que llaman la atención. Pero "llamar la atención" no es un fin; es el medio para decir cosas valiosas, añadir valor a las marcas, estar cerca de los públicos o esforzarse por mejorar la sociedad.
Las marcas que consideran llamar la atención como su fin, acaban llamando negativamente la atención. Buscar la polémica y la controversia sitúa en "el candelero", pero por los motivos equivocados. Se pierden públicos potenciales. Y, dentro de poco tiempo, habrá otra marca todavía más "transgresora".
Sacrificar todo al altar del "trending topic" es una mala idea. El sensacionalismo y la provocación no construyen grandes marcas.

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http://espresso.economist.com/f9de8c4bef989fe538677b018ea07041