12 marzo 2010

Aprender con Toyota

La profundidad y la extensión del caso Toyota está demostrando que se trata de algo más que un problema de comunicación de crisis; más bien, es un claro ejemplo de cómo una organización se puede tambalear si pone el crecimiento y el dinero en primer lugar, por delante de su filosofía y valores característicos. Toyota tiene problemas por haber traicionado su identidad. Reconocerlo –y comunicarlo con acierto– será clave para su recuperación. Ante una crisis que, bien llevada, le puede ayudar a recuperar sus esencias y poner de nuevo en primer lugar la apuesta por la calidad, la innovación y la confianza que la hicieron grande.
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