17 julio 2013

Smart Things, Smart Marketing

No hace más de 15 años que Internet llegó a nuestros hogares y desde entonces parece que todo ha resultado mucho más fácil. Entre todas las posibilidades, una de las que más valoramos es la posibilidad de estar conectados entre nosotros mediante dispositivos. Pero esto ya es muy viejo. Hemos dado muchos pasos adelante y ahora cualquier aparato puede convertirse en dispositivo conectándose a la red. Actualmente la cantidad de cosas conectadas a Internet casi dobla al número de personas. Y este fenómeno de extender la revolución de la comunicación a los objetos es lo que bien conocemos como Internet de las Cosas. No es que las personas utilicemos los dispositivos para conectarnos entre nosotros, sino que los dispositivos se conectan y hablan entre sí.


Pues bien, ¿cómo influirá en el mundo del marketing esta nueva era de las Smart Things? En un entorno cada vez más competitivo y en el que el poder de los consumidores crece sin tregua, los profesionales y en general el marketing están pasando de estar orientados al mercado a orientarse hacia los clientes. Y en esto cobran una importancia esencial los Big Data. Todos los dispositivos que obtengan información sobre nuestro comportamiento, usos y costumbres serán utilizados de forma diferente por los profesionales. Antes se tomaban datos y decisiones a partir de análisis hechos por personas de una manera estática, manual. Hoy empieza a realizarse de una manera más flexible y automática. No se trata de tomar decisiones con mejores datos, sino de que los datos, obtenidos en tiempo real, sean los que tomen las decisiones mediante algoritmos que decidirán definitivamente sobre las próximas campañas, totalmente personalizadas, o las soluciones que se van a dar a cada consumidor. Es, en menor medida, lo que ha venido haciendo Amazon.com al proponer productos relacionados con las búsquedas realizadas o Google al personalizar los enlaces de publicidad en la cuenta de correo. Y esto hace pensar que el rol del profesional de marketing puede cambiar sustancialmente y necesite nuevas herramientas, dejando el control del mercado en manos de los datos y, en definitiva, en manos de los consumidores.




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