09 agosto 2012

Para que cuides la comunicación

Hace un par de meses hablamos con un grupo de madres y padres de universitarios sobre nuestro ámbito profesional y de investigación, la comunicación. Nos servimos de casos recientes, como el cierre de "La Noria" o los problemas de la Casa Real. Parece que no nos ciega la pasión si decimos que, probablemente, la comunicación nunca ha sido tan importante como ahora.
Los que quieren poner en marcha un proyecto piensan cómo van a contarlo, qué presencia pueden tener en los medios y cómo va a afectar lo que dicen a su institución, porque comunicar hacia fuera es siempre comunicar hacia dentro. Por eso, la comunicación se sitúa cada vez más en el ámbito de las decisiones y la "coalición gobernante", en el más alto nivel directivo. La tendencia continuará.
Hace tiempo que la comunicación dejó de ser "cosmética" para convertirse en activo estratégico imprescindible. Las instituciones necesitan transparencia, credibilidad y autoridad para lograr la confianza de sus públicos (dentro y fuera de la organización).
La falta de comunicación produce parálisis y frustra la movilización del entusiasmo y las energías. Las organizaciones se van quedando inertes, sin vida. Además, en la era del tiempo real y las redes sociales, el precio del silencio o la manipulación es demasiado alto.
La comunicación es cosa seria. Hay que cuidarla como se merece.