14 mayo 2012

Cómo "matar" la creatividad


"How to Kill Creativity" es el título de un artículo clásico de Teresa Amabile en Harvard Business Review (1998). No es que los directivos estén en contra de la creatividad por definición, pero con frecuencia el talento encuentra dificultades. Las dificultades se ponen en nombre de objetivos tan nobles como la coordinación, la productividad o el control. Pero, en realidad, las nuevas ideas son como la sangre de una organización. Si se mata la creatividad, se pierde la energía y el compromiso con la misión empresarial de las personas.
Hay diversas maneras de poner el talento en aprietos.  Una es no asignar a las personas las misiones que les permiten desarrollar sus conocimientos y despiertan su motivación intrínseca. Conocer el talento de que se dispone es vital. De hecho, conocer las personas y ponerlas en su lugar es, posiblemente, la principal tarea del directivo.
Otra manera de dificultar el desarrollo del talento es crear grupos demasiado homogéneos. Nada se alcanza sin trabajo en equipo y conviene formar equipos diversos. Se hace necesario asegurar la variedad. En los grupos homogéneos se producen menos tensiones, el acuerdo es más rápido y hay menos fricción. Pero, lamentablemente, los conocimientos y la creatividad no se realzan.
El talento topa también con problemas porque algunos directivos no comprenden que es inseguro y necesita confirmación. Los creativos se encuentran con frecuencia, y de manera muy subjetiva, al borde del precipicio. Es necesaria la "supervisión animante” por parte de los directivos. Para sostener el entusiasmo y la ilusión, la mayoría de las personas necesitan darse cuenta de que su trabajo importa a la empresa o institución.