21 febrero 2014

10 ideas sobre el arte de dirigir

Sabemos que escribir sobre dirección es mucho más fácil que dirigir. Pero aunque solo unos pocos "ocupen cargos", dirigir equipos o proyectos nos toca a todos y todos podemos ser fuente de inspiración e ideas para muchas personas. Los directivos llevan a cabo una tarea que no puede realizar cualquiera. Los que se esfuerzan por ser buenos siguen algunas pautas:

1. Su materia prima son las personas; se esfuerzan por comprenderlas y ponerlas en el lugar más adecuado a sus intereses y capacidades. Los jefes motivan. Un buen jefe te pone en condiciones de triunfar.

2. Convierten previsibles en previstos. Los buenos jefes trabajan pensando en pasado mañana y destacan por su visión.

3. Asumen los riesgos de los imprevistos y el trabajo de los demás; saben afrontar las consecuencias de las decisiones.

4. Consiguen que los demás hagan. En realidad, los líderes no hacen nada. Ponen su tiempo y talento al servicio del trabajo de otros. No brillan por lo que hacen, sino por lo que logran que hagan los demás.

5. Organizan su propio trabajo. Aseguran que disponen de la información adecuada y evitan el desorden en el trabajo propio y ajeno, a la vez que mantienen las "puertas abiertas". Se esfuerzan por ser dueños de su tiempo.

6. Destacan por su autocontrol. No actúan por impulsos ni dejan que altibajos, fracasos o frustraciones influyan en el trabajo. Como escribió Drucker, han aprendido a gestionarse a sí mismos. Una de sus aptitudes fundamentales es que saben callar.

7. El liderazgo es inversamente proporcional al orgullo, la autocomplacencia y la vanidad. Los buenos jefes no piensan que ya saben: tienen consejeros y mentores. Son conscientes de que pedir perdón y rectificar es fuente de honor y prestigio. Están siempre "con la maleta hecha", dispuestos a abandonar su cargo.

8. Basan su trabajo en dividir tareas y delegar. Los líderes respetan la delegación. Dividen las tareas, eligen grandes equipos y luego trabajan con ellos, evitando injerencias.

9. Establecen estructuras y las respetan. La cultura importa más que la estructura, pero hace falta un mínimo de organización. Es necesario fijar buenas estructuras, pero conviene mantenerlas sencillas, evitando que se agiganten y "burocraticen".

10. Evitan cambiar lo que funciona. El cambio por el cambio no es una buena opción directiva.

Dirigir es un arte difícil, basado en la autoridad, la comunicación y la motivación. Requiere trabajo humilde y paciente, además de un esfuerzo constante por mejorar. Muchos aspiran a mandar, pero no todos están dispuestos a servir, la verdadera entraña del trabajo directivo.

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http://c4etrends.blogspot.com.es/2013/07/6-habitos-de-los-buenos-directores.html
http://c4etrends.blogspot.com.es/2012/09/entre-no-imponerse-e-imponerse-demasiado.html
http://hbr.org/2005/01/managing-oneself/ar/1