25 septiembre 2013

¿A qué huele tu empresa?

Todos tenemos algún familiar o amigo al que reconocemos simplemente por el olor de su colonia. Del mismo modo, quienes solemos visitar Zara Home distinguimos inmediatamente cualquier hogar en la que se haya colocado el ambientador de esta tienda.

El aroma, además de ser un atributo personal, se está convirtiendo en una herramienta empresarial. Con ello el olfato, el sentido más olvidado en los planes de marketing, se está poniendo de moda como estrategia de mercado.

Cada vez más establecimientos (tiendas, hoteles, spas…) utilizan determinadas fragancias para optimizar su imagen y mejorar la experiencia del usuario. Estas fragancias son creadas y producidas particularmente para cada marca por empresas especializadas, como ScentAir o Basha, que están viendo crecer sus encargos exponencialmente en los últimos años.

Además de ayudar a personalizar una marca y a distinguirla de las demás, el marketing olfativo tiene como ventajas la permanencia del estímulo –no se puede dejar de respirar–, la vinculación de la fragancia con valores positivos en la mente del usuario y la mejora del recuerdo y reconocimiento posterior de la marca. 

Entre sus desventajas, que las tiene, se encuentran su alto coste o la posibilidad de llegar a saturar a los usuarios. Pero su inconveniente más importante tal vez sea la misma libertad del consumidor. Este, debido a su experiencia personal, puede vincular el aroma a valores negativos que serán muy difíciles de combatir por la marca.

MÁS EN:
www.scentair.com
basha.mx 
www.marketingpower.com/ResourceLibrary/MarketingManagement/Pages/2012/Fall/brand-building-environmental-scents-fragrances-scentair.aspx