22 junio 2012

Rafa Nadal y la pasión por aprender y mejorar

Una de las características de los grandes profesionales es que no pierden la pasión por aprender y mejorar. Rafael Nadal (Manacor, 1986) que acaba de ganar por séptima vez Roland Garros es un ejemplo. Con su victoria en el Abierto de Estados Unidos (2010) consiguió el único major que le faltaba (suma, por ahora, 11) y completó el Grand Slam, siendo el más joven en conseguirlo (a los 24 años). Es la recompensa de un palmarés perfecto y del trabajo que inició con 4 años. Nadal, que ganó con 19 años su primer Grand Slam en Roland Garros (2005), nunca se conforma.
Se le consideraba un jugador de tierra batida. Algunos decían que tendría difícil ganar títulos en pistas rápidas. Se equivocaban. En 2008, Nadal ya había ganado en la hierba de Wimbledon, logrando el respeto mundial. En 2009 le tocó a Australia. En 2010, el Abierto de Estados Unidos. Este gran campeón ha ganado también las Olimpíadas en Pekín y 4 copas Davis.
Nadal destaca por su capacidad de aprendizaje y su falta de autocomplacencia, espíritu de lucha y mentalidad. El tenista balear es un luchador infatigable que ha seguido trabajando en su técnica y en el ritmo e intensidad del juego.
Diez meses antes del Abierto de Estados Unidos parecía que Nadal ya nunca sería el mismo. Ganó un Grand Slam y tres Masters 1000, algo que está fuera del alcance de la inmensa mayoría de tenistas del circuito. Pero se vio rodeado de problemas físicos y dificultades personales que hicieron del 2009 un año complicado. Cuando volvió a ganar el Masters 1000 de Montecarlo en 2010 fue diferente. Nadal llevaba 11 meses sin ganar un torneo y seis meses lejos de su "mejor versión". Y sabía que sólo mejorando el saque y otras facetas del juego tenía opciones para ganar el Abierto de Estados Unidos. Lo consiguió.
A veces no puedes resolver todos los problemas y los obstáculos que se presentan parecen insuperables. Pero hay algo que siempre está a tu alcance: esforzarte por trabajar cada día mejor. Como Rafa.