19 julio 2011

Apple, una dictadura corporativa

La revista Capital transcribe en su número de julio un artículo aparecido recientemente en Fortune, en el que se explica cómo funciona Apple; títulado "Como funciona Apple por dentro", trata de desmenuzar, una vez más, las claves del una empresa que hace muchas cosas bien y algunas mal, pero que tiene 50.000 empleados, unos ingresos anuales que rondan los 100.000 millones de dólares y un crecimiento del 60% al año.
La mayoría de esas claves son conocidas: la figura de Jobs y su omnipresencia y mando directo, un estilo que aborrece el fracaso, un cierta cultura de secretismo, el culto a la perfección, la ausencia de estructura y... su peculiar visión de los negocios. Como dice en el artículo un ejecutivo que ha trabajo en Apple y Microsoft: "Microsoft primero intenta encontrar ingresos no realizados y después piensa en el producto que va a crear. Apple es justo lo contrario: primero piensa en productos geniales y después en venderlos. Los prototipos siempre anteceden a las hojas de cálculo".
Aunque no aporta recetas mágicas, el artículo da ideas y resultará útil a cualquier persona interesada en innovación. Y, también, pone en evidencia la mayor preocupación de la compañía: institucionalizar la cultura que Jobs ha creado para la empresa, y convertir su estilo dictatorial en marca de la casa y en el algo que le sobreviva cuando ya no esté.