12 noviembre 2008

La revolución digital, también revoluciona los precios

Sobre todo, a la baja: quizá uno de los mayores frenos al desarrollo de los alternativas digitales es la falta de acuerdo sobre cuándo deberían costar las cosas: al problema endémico de calcular el precio de las ideas –común a todas las industrias creativas– se suma la diversidad de formatos, la generalización y abaratamiento de los procesos de producción y la ausencia de estándares fijos, al contrario de lo que sucede en la producción audiovisual. El cliente tiende a cotizar los trabajos a la baja, a asignar presupuestos bajos y a infravalorar los trabajos realizados. Un problema que, aunque es esperable que se solucione con el tiempo y la creciente profesionalización de estos servicios, contribuyen también a aliviar asociaciones como la SoDA (Society of Digital Agencies), y por el que habrá que batallar en los años venideros.
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