04 diciembre 2012

El Hobbit, Nueva Zelanda y el storytelling

Nueve años después de El Señor de los Anillos (la tercera parte, de 2003, logró 11 Oscars) llega El Hobbit con gran apoyo de Nueva Zelanda. El gobierno del país kiwi, de 4,4 millones de habitantes, ha invertido para asegurar que Jackson y su equipo no les abandonaba, en un proceso que no ha estado exento de tensiones. Marcas como New Zealand Air se presentan en sus anuncios como la "línea aérea" de la Tierra Media. Ahora que se habla tanto de "marca país", es interesante ver como una película puede ser oportunidad para dar a conocer una nación.
La obra de Tolkien y la de Peter Jackson, como explican Alejandro Prado, Eduardo Segura, José Javier Sánchez-Aranda, Marta Frago y Joseba Bonaut en su nuevo libro, El Señor de los Anillos, del libro a la pantalla (2012), es otro ejemplo paradigmático de storytelling y épica. El Señor de los Anillos y El Hobbit son epopeyas de personas que, sorteando grandes dificultades, superan obstáculos extraordinarios y alumbran un mundo mejor. Una narración realmente instructiva de la que hay que seguir aprendiendo a comunicar con épica, como en "la carga de los Rohirrim" una de las escenas preferidas de los espectadores. 
Las marcas e instituciones nos gustan, pero las grandes narrativas nos recuerdan quienes nos gustaría ser: por eso nos mueven más. De momento, ahí van la memorable carga dirigida por Theoden y las nuevas instrucciones de vuelo de New Zealand Air (con aparición estelar de Peter Jackson).





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