17 enero 2012

Una crisis económica, pero también moral y creativa

El 2011 demostró que la crisis económica y política es también una crisis de valores, con sus secuelas de corrupción. Las finanzas, los bancos y las inversiones inmobiliarias multiplican las deudas. Mientras buscamos menos especulativos, parece claro que a los europeos nos une algo más que la moneda común. El euro, por si solo no hace la Unión. Si solo se defienden intereses económicos y políticos nacionales, el proyecto europeo no subsistirá.
La crisis tiene un papel catalizador de las energías de los europeos, que tenemos que afrontar estos males con imaginación y creatividad, buscando soluciones novedosas. La crisis sirve para acelerar transformaciones que ya no deben aplazarse más.
Por otra parte, ¿dónde están los Google y los Apple del continente? Europa ha dejado de innovar y parece burocratizada, desilusionada y adormecida. Carece de creatividad, y es incapaz de movilizar a su propia gente.
La formación permite afrontar las transformaciones que trae consigo la crisis, convirtiéndola en oportunidad para desprenderse de malos hábitos. El objetivo pasa por lograr una "cultura del esfuerzo". Algunas experiencias educativas europeas (como la de Finlandia, donde todos los profesores de primaria han hecho un máster) demuestran que se puede exigir. Ya que nuestros jóvenes carecen de un empleo seguro, vamos a procurar darles una formación segura.
Europa tiene que ilusionar de nuevo a sus ciudadanos, con ideales mejores y más altos. Es el momento de grandes líderes con proyecto integrador. Europa no es sólo la Unión Europea: es, sobre todo, un conjunto de ideas que han hecho mejor el mundo. Es toda una esperanza para el mundo, siempre que sea capaz de superar su esclerosis.

MÁS EN:
http://www.diariosur.es/v/20120113/opinion/europa-gigantesco-museo-20120113.html
http://www.unav.es/informacion/articulos-de-opinion/europa-gigantesco-museo

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